30 de julio de 2009

CONMOCIÓN (O MEJOR DICHO, ACOJONO!)

La noticia de la sanción al equipo Renault de Formula1 por parte de la FIA, por una imprudencia muy peligrosa que provocó la perdida de una rueda del coche de Fernando Alonso en el Gran Premio de Hungría, ha levantado la alarma generalizada en la Generalitat, el Ayuntamiento y ValmorSport. No es para menos: la sanción impedirá la participación del equipo Renault en Valencia! La ausencia del asturiano sería un mazazo del cual sería difícil recuperarse, que se suma además a la ya de por sí flojísima venta de entradas, fruto del desinterés por una prueba de Formula1 que ya el año pasado demostró que no tenía ninguna razón de ser.

La Alcaldesa Rita Barberá, muy en su línea, lejos de sorprendernos, ha pedido una vez más que se cambien las reglas del juego (como ya hizo en el caso de los regalos carísimos que Camps y ella misma estuvieron recibiendo de parte de unos corruptos), eso es que la FIA reduzca la sanción porque no es posible que se cumplan los reglamentos si el implicado es Alonso. Aspar, vicepresidente de ValmorSport, fue muy sincero afirmando que sería "un bombazo", dejando patente que hay miedo, verdadero pavor a que la ausencia de Alonso provoque un trágico vacío de las gradas de parte de los aficionados. El Consell, por su parte, confía en la presencia del piloto asturiano, mientras que los sentimientos de derrota de la estrategia de los grandes eventos son difíciles de reprimir por parte de todos los Consellers.

Siempre hemos pensado que era una absoluta equivocación crear un circuito de Formula1en la ciudad de Valencia, por muchas y fundadas razones: consagrar una zona de la ciudad a un circuito durante buena parte del año (el puerto, recién remodelado con un gasto de cientos de millones de euros y otra vez de patas arriba, abandonado a su suerte durante todo el año pasado); una prueba que nada aporta en términos económicos y turísticos; un mensaje devastante, el de una ciudad donde se puede correr a 300 km/h y se puede contaminar alegramente; la formula1 en plena crisis, rechazada por la mayor parte de capitales europeas y con las escuderías con más tradición que se están retirando de la competición por falta de resultados.

Mientras que la Formula1 se encuentra en horas bajas, afectada por la crisis económica mundial, lo más sensato es poner punto y final a este despropósito: que la prueba de este año sea la última, que se rescinda el contrato con Ecclestone (cuyo siniestro semblante esperemos no ver nunca más por estos lares...) y que se consagre el puerto al disfrute de los valencianos. Proporcionando un desarrollo más adecuado a esa zona portuaria y costera, con zonas de ocio que acojan a los ciudadanos todo el año, que se propicie la presencia de empresas que funcionen con regularidad y que aportan más plusvalías que el gasto innecesario y descabellado de la Formula1.

Los eventos emblemáticos, en este caluroso y tremendo verano para los intereses del Partido Popular, llegan a su indecoroso final!

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